24 agosto, 2016

LA ‘EXPAÑA’ OTEGUIANA

Óscar Romero, sucesor de Diego Cañamero en el SAT –ahora diputado de Podemos– ha pedido la independencia de Andalucía. Con la soberanía andaluza «se facilitaría el desarrollo económico y social», y ha rematado el aserto puntualizando que aunque «los procesos catalán y vasco están en una situación más avanzada, de lo que se trata es de organizarse desde abajo para que se escuche la voz del pueblo». Romero asegura que «somos nacionalistas para ser internacionalistas, porque un trabajador es lo mismo en cualquier lugar». Jordi Turull, presidente del grupo de ‘JxSí’ y dirigente del PDC (es decir, lo que va quedando de CiU), acaba de descolgarse con lo siguiente en plan adivino: «Si todo sale como lo tenemos previsto, en las Fiestas de Gracia de 2017 ya habremos proclamado la independencia de Cataluña». A su lado Mireia Vehí, de la CUP, que aboga por el referéndum unilateral: «Es el mecanismo que más nos legitima ante la comunidad internacional», dijo. Puigdemont no le anda a la zaga a la CUP y se pone pitoniso: «Los que hoy combaten un Estado catalán intentarán gobernarlo». Es la gran metáfora de la ‘Expaña oteguiana’, en la que la etarra Elena Beloki (salida de la cárcel hace dos semanas) cierra la lista de EH Bildu de Guipúzcoa, esa misma lista que quiere encabezar el ínclito Arnaldo: «Seguiré haciendo campaña diga lo que diga el Tribunal Constitucional», proclama por todos los lados en un desesperado desafío a la legalidad y a la dignidad, con sus voceros instalados en determinados medios y en evidentes sectores que navegan en el sí pero no, en la ambigüedad. Y es evidente que no es posible ser lánguido ante esta realidad centrífuga en la que se ha instalado un país después de dos elecciones y con pocos visos claros de poder formar una mayoría constitucional para hacer a esta ‘Expaña oteguiana’ en la más invertebrada de las Españas. # Este artículo lo he publicado en Diario La Rioja

11 agosto, 2016

ATADO Y BIEN ATADO

Todo permanece en su sitio en esta España confusa donde puede amanecer un gobierno –o puede que no, que diría Rajoy– en el momento exacto en el que César Luena y Pedro Sánchez decidan hacer caso a un tal Felipe González que parece opositar a catedrático emérito de la FAES a poco que se estire unas semanas más el denominado bloqueo. Y digo que todo está igual que siempre porque después de asomarme al espectáculo de Puigdemont con la guitarra y el ‘Let it be’ traído al mundo por Pilar Rahola, he llegado a la conclusión por mí mismo (y en compañía de nadie) que no puede haber espectáculo más carpetovetónico que la muchachada cortesana de @KRLS (Puigdemont en el twitter) haciéndole los coros en pantaloneta y leyendo a la vez en el móvil la letra de la canción. Lo mismo que aquella escopeta nacional de Franco con la nomenclatura del régimen, pero a lo secesionista, con una completa representación del ‘stablismenth’ independentista: Joan Laporta, el comisario jefe de los Mossos de Esquadra, una presentadora importante de TV3, un alto ejecutivo de Grupo Zeta, una celebrity y una joyera. Es decir, la creme de la creme cantando su amor al celular de Pilar Rahola, tan guay ella con la CUP taladrando debajo de la mesa o haciendo agujeritos a la guitarra de un Puigdemont en bermudas. Es complejo caer más abajo estéticamente hablando. Es la sublimación de lo feo, de lo mediocre, de lo estrafalario que lidera lo que queda de aquella sociedad vigorosa que hace unos años era Cataluña. Y estos son los líderes, los periodistas afines, los ejecutivos de los grandes medios, el actor, la presentadora, el expresidente del Barça con sus gafas de sol y su copita dorada de cava pillando cámara en ese afán suyo de protagonismo intelectual: ¿Cómo no recordarle quedándose en cueros en un aeropuerto? Todo atado y bien atado. # Este artículo lo he publicado en Diario La Rioja

06 agosto, 2016

EL PAÍS DE LOS NADIES

España se ha convertido en el país de los nadies. Nadie nos gobierna, la presunta oposición al fantasmagórico ejecutivo inexistente la lidera nadie; nadie les cree, nadie les aconseja, nadie les escucha. Hay jueces que quieren dejar a un niño en nadie. En la España de los que no existen te puedes llamar Telesforo pero no Lobo; te puedes apellidar Lobo, como Juan Lobo, pero no empadronarte como Lobo en la tierra de Mohamed o de Dioscórides; te puedes llamar Stalin Pérez. Puedes ser Gonzalo Gonzalo, incluso León León, pero no Lobo Lobo, como ‘homo sapiens sapiens’, que es el apellido de fondo de todos nosotros, incluso del presidente ausente y de los opositores que dudan entre seguir siendo los otros en legislaturas huérfanas o convertirse en estatuas de sal entre montones de diputados y senadores anónimos y congelados. Ese hemisferio largo de ‘culiparlantes’ de los que sólo sabemos cuando profieren cambalaches con sus votos para precipitarse en la bancada del grupo de los vascos, tal y como se ha desplomado de su escaño la riojana señoría de Calahorra para aposentarse en Usúrbil. Es decir, la votamos aquí para hacer bulto allí. No sé si sabe el juez censor de nombres que Lobo López es un superhéroe de barrio de Kiko Veneno que sufría de amor y que tragaba saliva cuando su amor se le iba. Lobo López (lobo hijo de lobo), qué gran tipo, y qué buen inquilino de la Moncloa podría ser si hubiera terceros comicios. Yo le votaba mucho antes que a los nadies que ocupan la cúspide en el país de lo negado, donde no te puedes llamar Lobo pero sí apellidarte Bárcenas, donde los nombres absurdos campan a sus anchas mientras se añora lo imposible. Como decía Agustín García Calvo: sólo de lo negado canta el hombre, sólo de la añoranza, siempre de lo mismo. Salir quiere y no puede, su jaula es él mismo. # Este artículo lo he publicado en Diario La Rioja

28 julio, 2016

EL QUIJOTE ARRASA EN YALE

En el mundo ideal y moderno que propone Roger Schank (Nueva York, 1946), profesor de Yale y uno de los más reputados expertos internacionales en Inteligencia Artificial, estudiar El Quijote o la obra de Shakespeare en el instituto es un error, porque en realidad lo que «te tienen que enseñar es cómo tener una vida mejor y ser más feliz». Y es que según Schank, «es importante ayudar a los niños a descubrir lo que más les gusta y para ello hay que ofrecerles programas abiertos y dejarles que decidan». El docente de Yale asegura que con programas de realidad virtual «se pueden simular operaciones con pacientes reales y así puede descubrir cada alumno si realmente le apasiona la medicina». Éste es el futuro, amigos. Desterremos el álgebra, la trigonometría, el latín y toda la obra entera de Valle Inclán, García Lorca, Stefan Zweig y muy decididamente la tortuosa de mi admirado Emil Cioran, que ya pronosticó en su momento que «sin Bach, Dios sería una figura completa de segunda clase». Para el profesor neoyorkino la gran causa del atraso italiano es que en los institutos se enseña latín y el álgebra se comporta una especie de religión inútil. Nunca comprendí el alma de las ecuaciones, lo reconozco; tampoco vi claro los pies de la métrica latina ni el fluido compás de los pentagramas. La naturaleza, Dios o Cioran debieron de lanzar mi mente al bello y fútil ejercicio de la contemplación. Leí El Quijote a saltos; a Seicho Matsumoto sin orden ni concierto y a Guillermo Fadanelli cuando me voy de vacaciones y salgo a la terraza en esas noches de verano aplastantes y tórridas. No sé qué diablos es la Inteligencia Artificial, quizás sea el aria sacra de Bach que escucho mientras escribo esta tontería y me asombro por algunas chorradas que nos llegan de Yale, un nombre que a mí me sabe a equipo de baloncesto. ¿O no? # Este artículo lo he publicado en Diario La Rioja

21 julio, 2016

CARTA A ERREJÓN

Mi abuelo Jesús era un hombre testarudo, un tipo seco, serio, honrado a carta cabal, de vocación agricultor y empresario en un buen número de negocios que nunca llegaron a fructificar como él tanto quería. En el barrio le llamaba todo el mundo ‘señor Jesús’, desde los niños a los que vendía golosinas en su tiendita con mi abuela Pilar, hasta los rudos estibadores de aquel puerto seco de la desaparecida alhóndiga tras la estación de autobuses. Iban al bar la Bodeguina, del venerable Mundo y se metían unos copazos de Sol y Sombra que se mezclaba con el olor de las cajas de pescado y las maletas que acarreaba el graciosillo de Cando, que tenía una especie de moto con visera y carrito. Mi abuelo era de Cucho, un pueblecito del Condado de Treviño y luchó en la Batalla del Ebro con el Ejército Nacional, por el que fue reclutado sin miramiento alguno para que fuera a la guerra sin rechistar. Mi otro abuelo se llamaba Pablo y nació en Miguelturra (Ciudad Real), tocaba el piano, la ocarina y la caja; era medio torero, hacía el ‘Don Tancredo’ embadurnándose el cuerpo entero de harina para que no le oliera el toro cuando se quedaba quieto y soñaba los poemas que le escribía a mi abuela Dámasa con el soniquete de Marchena, aquel cantaor que me enseñó a amar. Como era músico, lo convirtieron en soldado y tocó en una banda republicana por la zona de Don Benito (en la parte de Badajoz), donde hizo la guerra con los rojos por edicto del presidente de la II República. Cuando acabó la guerra lo mandaron a un campo de concentración y después a su pueblo. Creo que Jesús y Pablo llevaban alpargatas los dos, igual que mis abuelas, y al igual que toda aquella pobre gente que el destino los mandó a la peor de las guerras, a la más incivil. Señor Errejón, mis cuatro abuelos eran los mejores. # Este artículo lo he publicado en Diario La Rioja

15 julio, 2016

ODIO

Cuando ETA asesinó al periodista José Luis López de Lacalle, los muros de Andoáin se llenaron de pintadas brutales jaleando la matanza de aquel hombre que había bajado de casa con su paraguas a comprar el pan. No era la primera vez que el sañudo entorno etarra alentaba el desprecio de la memoria de un muerto, pero aquella deshumanización me pareció la expresión más inequívoca del odio que había visto en mi vida. Odio descarnado, odio sin contemplaciones, odio como materia tangible de la absoluta falta de compasión, de la más mínima brizna de humanidad. Odio sin fronteras, sin excusas, sin otra cosa que no fuera odio en sí mismo; odio destilado en puro odio, odio inconcebible pero odio nacido y mecido por la vileza de aquella gente, de un entorno putrefacto y endogámico. Estos días, asomándome a twitter, he tenido el mismo escalofrío que sentí al leer las pintadas sobre José Luis López de Lacalle. Odio, bajeza moral e intelectual para escribir –mejor dicho, vomitar– toda suerte de salvajadas, insultos y aberraciones en las redes sociales hacia la memoria de Víctor Barrio o de su propia viuda, una mujer que ha demostrado una entereza sencillamente colosal. ¿Pero de dónde surge tanta vileza? Cómo es posible que en una sociedad conectada, interconectada y con todos los accesos posibles a la cultura y el conocimiento se concentre tanta rabia y las mismas toneladas de odio que aquel entorno cerrado y concentrado del más agobiante Gohierri pro-etarra guipuzcoano. Es el mismo fenómeno: la alabanza de la muerte y el desprecio al muerto, la intoxicación como arma de destrucción masiva, la estupidez congénita como referente de la basura más reaccionaria. Y no son ‘trolls’, los tipos lo firman con nombres, apellidos y ponen su carita para que quede todo bien clarito. # Este artículo lo he publicado en Diario La Rioja

08 julio, 2016

NADA MEJOR QUE EL SEXO

Hoy debe de ser San Fermín; mejor que el sexo, que escribió en su Plaza del Castillo mi admirado José Antonio Iturri, del que tanto aprendí en la primera redacción de mi vida o en aquellas conversaciones en la barra del Don Carlos o en el Fitero de Estafeta, donde se amparaba en un Campari y en dos o tres aceitunas, no más. La primera vez que estuve en Pamplona me llevó mi padre y aluciné con aquella madrugada con miles de tipos por las calles en una especie de coreografía extraña de luces y sombras teñido todo de un rojo anaranjado y desalentador de amanecida. Luego, de más mayor, quedé rendido en un parque y me abrigué con un periódico en el sin duda ya escribía Iturri, al que sin apenas conocerle, unos años después –cuando fui pre-becario en aquel periódico que me dio calor– me llevó a una barriada a dormir donde cada calle tenía nombre de árbol. No sabía si había quedado en la glorieta de los Castaños o en la avenida de las Higueras abigarradas, en la plaza del Níspero del Japón o en la calle del Pino de Calabria. Anduvimos en su coche dando vueltas por el barrio, hablándome de los toros y del periodismo, del sombrero de cerezas de Paco Apaolaza (que era su amigo) o de un cura de Berriozar que iba todos los años a ver los morlacos a los corrales del Gas; éste no sé si era amigo suyo o se lo inventaba, pero siempre que me acerco donde descansan los bóvidos bicornes del encierro coincide que hay un cura, cosa nada rara en Pamplona porque los curas vestidos de curas no son ninguna novedad en la capital del talludo reino. Iturri me describió una Pamplona travestida de nada antes y después de San Fermín: todo más allá de la rutina. «Mejor que el sexo», querido Pablo. Yo, en mi condición de pre-becario, no entendía nada. Ahora, en el destierro pamplonés, tampoco, aunque mejor que el sexo no haya nada. # Este artículo lo he publicado en Diario La Rioja

03 julio, 2016

Muere Juan Habichuela, patriarca del toque flamenco

Juan Carmona 'Habichuela' (Granada, 1933) falleció el jueves por la noche en la capital de España aunque será enterrado en su ciudad natal, donde era un flamenco legendario, patriarca y heredero de una saga de tocaores legendarios, como su abuelo 'Habichuela el Viejo' o su hermano Pepe, que hace unos días actuó con su hijo en Bodegas Muga de Haro. Juan, curiosamente, se inició como bailaor con Mario Maya, y después se presentó en Madrid danzando aunque acabó actuando ya con la guitarra en míticos escenarios como Torres Bermejas o El Duende. En Logroño actuó en varias ocasiones, con su hermano y acompañando a cantaores como Rancapino o Chano Lobato, con el que le unía un sentimiento flamenco muy especial. La última vez que estuvo en La Rioja data del año 2001, cuando actuó en el Salón de Columnas en un concierto en el que le acompañó al cante 'Guadiana'. Su toque era muy flamenco y estaba en la línea de maestros a los que admiraba, tales como Manolo de Huelva, Niño Ricardo y especialmente Sabicas, personaje por el que sentía una devoción muy especial. Juan era el padre de Juan José Carmona, 'El Camborio', y Antonio Carmona, del grupo 'Ketama'.

02 julio, 2016

VOTO, URNA, DEDOS Y NARIZ

A las ocho de la tarde del domingo la encuesta a pie de urna de TVE (que debió de costar un riñón) colocaba a Pablo Iglesias en La Moncloa, certificaba el ‘sorpasso’ de Podemos al PSOE y vaticinaba para el PP una raquítica horquilla que en el mejor de los casos frisaba los 121 escaños. Era una encuesta a voto entregado, pero fallaba tanto o más que las que nos han venido sacudiendo desde el desastroso estudio del CIS de hace unas semanas. El fallo demoscópico ha desconcertado a todo el mundo, desde Rajoy, que en el que calificó como discurso más difícil de su vida no fue capaz de articular palabra y a Pablo Iglesias y su cohorte, la mediática y la de la nomenclatura de su partido, que se ha visto superado por todos los flancos de la ‘real politik’, destruyendo de paso la sonrisa un tanto forzada del otro gran chasco de la noche, Alberto Garzón. Podemos ha cosechado sus peores resultados donde gobierna (es un decir) los «ayuntamientos del cambio». Entre Madrid, Valencia, La Coruña, Cádiz y Zaragoza ha perdido 200.000 votos. Iglesias, en menos de un año, ha sido capaz de concentrar el 20% de sus sufragios perdidos allá donde decide. Todo un récord, una hazaña electoral nunca vista a la que hay que sumar el efecto congelador de la alianza con Izquierda Unida, una coalición que se reivindicaba a duras penas comunista en el seno de una macedonia que un día era socialdemócrata y dos minutos después cantaba himnos sandinistas. ¿Todo esto explica la gran mentira demoscópica? Creo que no, a pesar de que convendría estudiar qué ha sucedido con ese treinta por ciento de electorado que se declaraba indeciso. ¿Pero se puede estar confuso hasta después de votar? La gente seria no; pero a mí me pasa muchas veces: es meter meter el voto en la urna y ya me estoy poniendo el dedo en las narices. # Este artículo lo he publicado en Diario La Rioja

23 junio, 2016

RAJOY ES LA OMISIÓN

Valle Inclán describió en su esperpento a España como una deformación grotesca de Occidente. Pero la realidad es que los acontecimientos bufos y absurdos que nos acompañan cada día superan de largo aquella visión variopinta y estrambótica de Valle para llegar a cotas insuperables, surrealistas y crueles como que el nieto de Franco (llamado Francis Franco) esté acusado de huir a gran velocidad de la Guardia Civil por pistas forestales y carreteras secundarias y embestir después con su todoterreno a un coche patrulla y darse a la fuga. Franco atentando contra el Benemérito cuerpo y el ministro del Interior Jorge Fernández Díaz envuelto en un vidrioso asunto de espionaje con el CNI sobre Oriol Junqueras. Las cloacas del Estado destilando hedor en cantidades industriales unos días antes de uno de los comicios más importantes y complejos de la historia de la Democracia española, ya no tan joven, pero vilmente pisoteada una y otra vez por los que han jurado honrarla y defenderla. Pero como estamos en España, todo puede ponerse mucho peor, ya que Rajoy dice que se enteró ayer pero que tomará medidas mañana, la misma frontera temporal en la que parece haberse instalado desde que llegó a la Moncloa. Para Mariano el mañana es un día que nunca llega mientras el país va descosiéndose a sus pies entre la negligencia de unos y la cara arrobada de todos los que dependen nominalmente del despacho más noble de la sede de Génova. Por acción y especialmente por omisión; Rajoy es la omisión, la hipérbole del ‘dontancredismo’ convertido en un raro fenómeno nihilista en el que se niega la acción, el hecho mismo del gobierno para adaptarse con piel de cordero a una situación casi imposible de describir aunque se refleje en los espejos cóncavos y convexos del Callejón del Gato. # Este artículo lo he publicado en Diario La Rioja

17 junio, 2016

EL DIABLO SE HIZO FRAILE

Es posible que no sepa de mí mismo nada más allá de lo meramente innecesario. Siempre hay como un temor a lo que nos pueda suceder a pesar de que no sepamos nunca ni el cuándo ni el cómo ni lo que nos va a costar. Es como si el diablo, harto de carne, decidiera hacerse fraile; algo muy similar a lo que ha tramado Pablo Iglesias, que ha abandonado a Lenin por Kerenesky siendo a la vez Trosky y Ramón Mercader, moderado y radical, alfonsista de ‘Alfon’ y bodalista de ‘Bódalo’. Se ve presidente y sabe que el camino hacia la Moncloa pasa por la apariencia de moderación, por convertir su coleta morada en neoclásica voluta cincelada en aglomerado y contrachapado de Ikea. Iglesias susurrándole a Pedro Sánchez es algo así como contraponer la depravación de los sentidos a la imagen del temor a Dios. Por lo bajini le decía Pablo a Pedro lo que tenía que hacer, en un silencio esfumado de catedral gótica. Mientras tanto Pedro seguía en su ofuscado e inverosímil relato de alternativa a un Rajoy que pasaba las horas jugando su partida de mus en un casino de Pontevedra, conversando sobre las meigas, la bolsa y el partido de mañana como un personaje del bosque animado de Wenceslao Fernández Flores. Y cómo le temblaban las piernas a Mariano con los papeles de Bárcenas que le llevó convertidos en ‘santa forma’ de cartón pluma un Albert Rivera que parecía sacado de la televisión búlgara, estallando los focos y con tres cariátides que apenas preguntaban en una sucesión de monólogos de extravagante asiento. Todo estaba estudiado, los asesores áulicos revoloteaban cada candidato en órbitas concéntricas; Campo Vidal orbitaba a los candidatos, a los asesores y a las cariátides moderadoras. Todo el panorama emboscado en una espesa atmósfera, en una neblina de humo de tabaco sin cigarrillos, en una especie de nocturnidad sin talento. # Este artículo lo he publicado en Diario La Rioja

12 junio, 2016

LA ENCRUCIJADA SOCIALISTA

En las próximas elecciones asistiremos a un acontecimiento inimaginable en la historia de la Democracia Española. Por vez primera, el PSOE acudirá a las urnas no con la intención de ganar y formar gobierno, sino con la necesidad vital de mantener su hegemonía en la izquierda y evitar el adelantamiento de la unión electoral de Podemos (y sus incontables mareas y afluentes) e IU, que ha cambiado la hoz y el martillo por un corazón multicolor más que hortera. La desazón que provocó la deriva hacia ninguna parte del socialismo ‘zapateril’ (madre máxima de todo este caos) ha sido uno de los principales caldos de cultivo para vaciar al PSOE de casi todas sus respuestas, de los referentes históricos que lo hicieron esencial como motor de la transformación de España. Y es que mucho más allá de la corrupción andaluza –dos ex-presidentes y un innumerable catálogo de altos cargos encausados–, la pérdida de la identidad socialdemócrata y nacional ha sido la que ha convertido a esta formación en un partido alejado de cualquier posibilidad de gobernar y con la izquierda antisistema comiéndole escaños a una velocidad vertiginosa. Si se produce el llamado ‘sorpasso’, Pedro Sánchez dimitirá, y si logra menos escaños que en la anterior convocatoria, no le quedará más remedio que entornar la puerta e irse. El PSOE está en una encrucijada que coincide con un momento realmente extraordinario y complejo para la propia Democracia Española. No me puedo imaginar que desde la calle Ferraz se apoye un gobierno presidido por un oportunista como Pablo Iglesias. Ahora bien, tras entregar Madrid, Valencia y Zaragoza a Podemos cualquier cosa parece posible. Quizás Sánchez lo sepa y por eso ha colocado a su lado a Margarita Robles, que acaba de decir que a los de Podemos «no les dejaría ni las llaves de mi coche». # Este artículo lo he publicado en Diario La Rioja

03 junio, 2016

¡VIVA EL CALIMOCHO LIBRE!

Como no tengo costumbre de pensar, escribo. De hecho, escribir (en el mejor de los casos redactar) me sirve para ordenar las cuatro ideas (preconcebidas) que tengo sobre las cuatro cosas que me interesan y extraer mis propias (y peregrinas) conclusiones. Por ejemplo, no me gusta el calimocho pero sí el gin-tonic. Y cuando me tomo un -de ciento y viento, no se crean- me gusta que tenga una ginebra rica y buena y su tónica de categoría, que le pongan dos o tres pececillos de hielo y que acaricien la copa con su limón fresco y amarillo chillón. Y ahora me cuestiono con esta polémica de la ruta calimochera de la Fer por qué diablos a las personas que les gusta el calimocho tenemos que condenarlas a una cola estandarizada y a un vino regularcillo, a una especie de vaso de plástico y a un cutre bar para que el pegajoso líquido resultante al caer al suelo se pegue como un chicle al rodamiento de nuestro calzado. Una vez estuve con un bodeguero sublime que elabora un vino que enamora el alma y de la mano de un inmenso chef se marcaron al alimón cuatro calimochos con un vinazo de guarda, de óptima maduración, de esos que contienen el invierno, la primavera y el verano en su lágrima algo menos que transparente. Le echaron el hielo (unos cuantos) y después la Coca-cola. Olieron, movieron la copa y se la bebieron. Se quedaron tan panchos. Yo allí, abrazado a mi gin-tonic como si fuera un bebé haciéndome trascendentales preguntas ante lo que acababa de ver con ojos de canguro. ¿Era lícito manchar un vino como aquél? El bodeguero y el chef no se preguntaban nada, bebían el calimocho de vino top, sonreían y volvían a beber con los pececillos de hielo convertidos en recuerdos. Yo seguiré bebiendo gin-tonics y me parece de lujo que se hagan los mejores calimochos del mundo con vinos de finca o de pago. # Este artículo lo he publicado en Diario La Rioja

26 mayo, 2016

DEBUSSY ME HABITA

Reverie de Claude Debussy tiene el raro afán de transportarme a una especie de ínsula imaginaria que además de protegerme como una coraza, me aísla para que no me arañe la realidad, mejor dicho, las realidades inventadas que me acosan. Existen mundos paralelos que no nos tocan y por eso no les temo. Con los años me he ido dando cuenta de que me incomodan más los mundillos que el propio mundo, universos esquemáticos poblados la mayoría de las ocasiones por el típico sabio del tópico, aquellos ‘flamencólicos’ que decía Paco de Lucía porque le amargaban, tipos que sienten la peor de las nostalgias: amaron una novia a la que nunca llegaron a tocar o a un vino que jamás cataron ni catarán. Pero para esta gente no hubo ni habrá hembra más hermosa ni caldo con mejor concentración de taninos. Como decía Agustín García Calvo del mundo que yo no viva... Debussy en la ‘Serenata para Miss Dolly’ hace que los brazos del pianista rayen la inconsciencia mecánica, una especie de subyugación por el estilo abandonando casi la forma. El tiempo y el ritmo se convierten en un tortuoso camino impredecible. Entonces ya no me siento en la ínsula, desciendo a mi propio yo más arrinconado y oscuro. Me he dado cuenta sin saberlo de que cuando toco el piano de mi hermana sueno a Debussy, introduzco mis notas ágrafas en esa especie de divagación que supera cualquier mundillo amorfo (prefijos y sufijos incluidos) y me echo a reír relamiendo mi mala suerte por la angustia que siento en mi alma cuando no me entiendo, cuando no soy capaz de comprender que lo natural es lo más infrecuente. Esa realidad paralela quizás sea yo mismo buscando subterfugios para tratar de comprender que cuando más claro lo veo todo es que no soy capaz de entender nada. Exactamente al contrario de los listos que me rodean. # Este artículo lo he publicado en Diario La Rioja


For Tomás

Un vídeo publicado por Pablo García-Mancha (@pablogmancha) el

20 mayo, 2016

PENSAMIENTO MASCOTA

No salgo de mi asombro últimamente con muchas cuestiones lejanas y cercanas. Hace unos días las autoridades del Parque de Yellowstone tuvieron que sacrificar a una cría de bisonte después de que unos turistas la metiesen en su camioneta y la llevasen a las oficinas del parque porque pensaban que tenía frío... Los especialistas de Yellowstone intentaron por todos los medios que la cría fuera admitida de nuevo en la manada, pero la mamá bisonte, terca como una mula, se negó a acoger en su seno al pequeño recental. La cría, abandonada y rechazada por sus congéneres, fue finalmente sacrificada porque se acercaba a los coches de los visitantes causando diversos problemas en la seguridad del parque. Pero más allá de su desgraciado final, conviene detenerse en la mentalidad de contemplar a todas las especies por el rasero más cercano que tenemos: el de la mascota. Otorgar a los animales nuestros prejuicios es la derivada más sutil de la solemne incomprensión que tenemos las personas con el resto de las especies. Hay una tendencia a igualarnos con ellos, a ponerlos en planos paralelos otorgándoles valores exclusivos de los seres humanos. Pero no, la bisonte desdeñó a su cría porque su interacción con las personas hizo imposible su regreso a la manada. ¡Qué falta de humanidad de la madre bisonta con su pequeño y aterido hijo!, ¡qué poco amor! ¡qué falta de sensibilidad! Pero no, la naturaleza se rige por el principio de la supervivencia: alimentarse para vivir y procrear. Ésta es la clave, y cualquier cosa que se interponga a ese fin –lazos familiares incluidos– será destruido. No podemos humanizarlo todo, ofrecer nuestro mismo rasero allá por dónde vamos. La bisonta estará ahora en celo, esperando un macho que la fecunde para proseguir con su fin sin que nadie se lo pregunte. # Este artículo lo he publicado en Diario La Rioja

15 mayo, 2016

NO ME QUEDAN SITIOS PARA LLORAR

A veces pienso que en Logroño apenas me quedan sitios para llorar, lugares remotamente cercanos para que la memoria se desoriente embozada entre mis recuerdos de aquellos grupos de viejillos que paseaban como deambulando hacia ninguna parte y que tanto echo de menos ahora, cuando las calles se entreveran de ciclistas y ‘runners’ adosados a sus auriculares de estaño. Hace unos días me dio por hacer un experimento entre ridículo y cochambroso: me fui a caminar tratando de ser una de esas estatuas relamidas por la herrumbre del tiempo y pasar desapercibido y contemplar una ciudad que cada día se encuentra como más deshabitada, más lejos de sí misma, centrípeta y rodeada de decenas de seres autómatas embutidos en su propia soledad. Cuanto más moderno es el paisaje más aburrido me parece todo, más me cansa esa sucesión de calles anchas y parques vacíos sin niños ni viejos. Recuerdo que cuando iba a parvulitos logré la hazaña más grande de mi existencia. Uno de mis abuelos se olvidó de ir a buscarme y fui capaz de ir solo desde las Escuelas Trevijano hasta los confines de Avenida España. Aquel día me sentí una especie de Zalacaín el Aventurero trepando en solitario por la Gran Vía y cruzando los semáforos a sabiendas de que quizás, algún malvado malviz quisiera secuestrar a aquel perillán de piernas raquíticas y temblorosas que un día fui. Pedí agua en la cafetería Niza de Vara del Rey; ni me atendió el camarero (nunca se me olvidará). Pero recuerdo que al lado de casa de mis padres, el señor Mundo, alma máter de Bar Bodeguina, sació mi sed y me dejó recoger del fondo de la barra de su bar todas las chapas que quisiera. Llené el estómago de aquel líquido de pozo sin tuberías y mis bolsillos de promesas. Era el más valiente de mis amigos, el único capaz de cruzar el Serengueti con luna nueva. # Este artículo lo he publicado en Diario La Rioja

06 mayo, 2016

EN LA CÁMARA ME QUEDÉ HELADO

Aunque justo se cumple una semana del debate sobre la toma en consideración de la ILP ‘animalista’ por el Pleno del Parlamento de La Rioja, les confieso que el estado de consternación y sonrojo en el que entré en la tribuna de invitados de la regional cámara no me ha abandonado. Mucho más allá de la aritmética parlamentaria y de la pesadez argumental y formal de la vida del hemiciclo, me quedé alucinado por las tribulaciones, muecas y pesares de muchas de sus señorías, las parlantes y también las ‘culiparlantes’. El lenguaje en el que se interpelan entre ellas, el llamado ‘politiqués’, se define más allá de su carácter de germanía o jerigonza, por una sucesión de frases concatenadas, generando oraciones incomprensibles que giran y giran como una peonza enmarcada en una sucesión interminable de gerundios ‘a la americana’ y de galicismos en forma de infinitivos para terminar hablando como toro sentado: «decir», «exponer», «ofrecer»... Hubo algún que otro faraón –que me dijo al oído que me seguía en tuiter– que se sintió ofendido porque este periodista no se mostró alborozado en las redes sociales por la intervención de una de las portavoces. Si no piensas como ellos no eres para ellos otra cosa que su enemigo. A veces los políticos creen que sólo se puede respirar al ritmo de su latido, o su berrido o su bufido; cosa que hizo otro portavoz cuando se rebajó al barro de la pornografía para argumentar (es un decir, claro) su impostura. El político vive de contrastes y los suele utilizar como puños: con un abuelo veía los toros; con el otro ‘La bola de cristal’. Qué hazaña, me dije. Eran las dos Españas machadianas de las que no somos capaces de salir por mucho que Rebeca Grajea (de Ciudadanos) hablara sin parar como si estuviera redactando un trabajo de sociales del que confieso que no pude entender absolutamente nada. # Este artículo lo he publicado en Diario La Rioja

30 abril, 2016

LA HUMILLANTE CONCIENCIA

Otegi, junto a eurodiputados de la Izquierda Unitaria Europea.
Nada nuevo bajo el sol en el discurso de Otegi en el Parlamento Europeo, donde acudió a una reunión de la ‘Izquierda Unitaria Europea/Izquierda Verde Nórdica’, al que pertenecen partidos españoles como EH Bildu, IU y Podemos. Otegi sigue con su campaña de blanqueo del terrorismo etarra por medios de comunicación e instituciones igualando en su mensaje el dolor de las víctimas y los verdugos con una falta de compasión que hace que la sangre se hiele. Es alucinante que esta izquierda (la de Garzón y la de Podemos) guarde silencio (cuando no aplauda) mientras Otegi clama en Europa porque se «libere» a todos los presos de ETA y se permita la vuelta de los «refugiados» y los «deportados» a su casa. Habla de paz Otegi y explica el conflicto vasco como si hubiera habido una guerra entre españoles y vascos. Y él, condenado por un secuestro y miembro de ETA-PM, sabe que es mentira, porque eran unos vascos los que mataban a otros vascos por el hecho de no sentirse exclusivamente vascos o, simplemente, por no callar ante la doctrina genocida de las diferentes cabezas de la serpiente terrorista. Que le pregunten a la familia de Yoyes cómo se las gastaban allí ante los disidentes; que le cuenten a Otegi los curas trabucaires que se negaban a dar responsos a los guardias civiles asesinados con las familias de ‘coreanos’ destrozadas, excluidas y reventadas por la complicidad de tantos vascos acobardados por el miedo a la pistola etarra y al tiro en la nunca. Decir que «todos hemos sido víctimas de un mismo conflicto sin distinciones entre unos y otros» supone uno de los mayores ejercicios de cinismo que imaginarse puedan. Que lo diga Otegi no sorprende a nadie, pero que la izquierda española lo contemple arrobada me suena a aquella frase de Stalin: «Emancipo al hombre de la humillante quimera llamada conciencia». # Este artículo lo he publicado en Diario La Rioja

23 abril, 2016

PARA SIEMPRE MORENTE

Cuando hace diez años actuó Enrique Morente en el Teatro Bretón de Logroño el alma del maestro de Granada dejó para siempre impreso en el corazón de su escenario una huella inmortal. A veces, antes de los conciertos del Salón de Columnas, me acerco a las escaleras que dan a los camerinos y a hurtadillas contemplo ensimismado sus tablas oscuras y vacías y me da por acordarme de que en ese mismo espacio había cantado el maestro varias veces, desde la presentación del disco 'Omega', la obra más fascinante del flamenco contemporáneo, hasta su última velada en nuestra ciudad, aquella de la que ahora se cumplen diez años y en la que vino de la mano de Rafael Riqueni, un guitarrista colosal, misterioso, ‘guadianesco’ y desde mi punto de vista, el gran creador de la guitarra moderna. Aquel encuentro entre Enrique y Rafael fue extraordinario, más allá de la absoluta belleza del concierto de dos colosos de la música universal y de la sabiduría y sensibilidad que ambos fueron capaces de destilar sobre ese escenario privilegiado. Y esta noche, diez años después, casi por sorpresa, y como respuesta insuperable a la baja de Israel Galván (el Ferran Adrià del baile) se volverá a revivir la insospechada poesía de aquella velada mágica y turbadora. Rafael y Estrella en el escenario bendito del Bretón; Riqueni y Morente juntos de nuevo, como si un insospechado giro del destino los hubiera unido de nuevo para comenzar en nuestra ciudad un camino felicísimo de cante y arte que nadie puede saber dónde puede desembocar. Estrella es la voz privilegiada y la sabiduría de una niña lorquiana que todo lo que canta lo hace hermoso y estremecedor; Rafael sostiene con su toque las notas más precisas con una arquitectura musical inaudita. Veinte años de cante y de toque que está noche abrirán un círculo del que siempre se dirá que empezó en Logroño. # Este artículo lo he publicado en Diario La Rioja

15 abril, 2016

MARHUENDA, SÉ FUERTE

Reconozco en virtud de mi acusadísima capacidad barruntativa que tengo talento para imaginarme a Francisco Marhuenda en multitud de papeles, sobreactuando en televisiones y tertulias como una especie de charlatán interminable y platicando sin parar de cualquier cosa con la meta última de defender al presidente del Gobierno en funciones Mariano Rajoy en las circunstancias más surrealista e increíbles. Decían de Franco que lo peor del régimen eran los franquistas, aduladores del caudillo por doquier, ‘agradaores’ del régimen que con el paso de los años cambiaron de chaqueta sin rubor y se convirtieron (desde el minuto cero de la Transición) en aquella fauna oportunista a la que se denominó, no sin sorna ni gracia, como «demócratas de toda la vida». Marhuenda se siente ‘rajoyano’ desde siglos antes de que Mariano supiera que iba a ser una especie presidente ‘estático’ de un gobierno detenido en el tiempo como un daguerrotipo marchitado. Pero lo que nunca podía imaginar es que un ministro del Interior en funciones –Jorge Fernández Díaz– nombrara a Francisco Marhuenda comisario honorario de la Policía «por los merecimientos contraídos en virtud de la labor realizada a favor del CNP». No me digan que no tiene su gracia que designen a Marhuenda ‘comisario’... Pero más allá de la susodicha decisión del ínclito Fernández Díaz, tan inoportuna como generadora del cachondeo generalizado (asómense a twitter), refleja la enorme capacidad de este gobierno crepuscular del PP para hacer de la falta de carácter su modus operandi, de su inoportunismo su sello más genuino. Yo, si fuera ministro en funciones, propondría varias medallas a distintos políticos populares. Joven promesa, sin duda, a Javier Arenas, como adalid de la renovación y a Esperanza Aguirre ‘comisaria’ del ojo clínico. En fin, Marhuenda, sé fuerte. # Este artículo lo he publicado en Diaro La Rioja