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CAMBIA NO CAMBIA

Hace unos días todos los grupos del Ayuntamiento de Logroño consensuaron una declaración institucional en defensa de la Constitución, con la excepción de Cambia, que se abstuvo con afirmaciones de este tenor por parte de su portavoz Gonzalo Peña: «Ustedes se sienten cómodos en esta orgía de nacionalismos destructivos». O que «existían dos caminos: el de la democracia y el diálogo o el de la hostilidad y represión». Me parece esclarecedor que Peña y su grupo, tan preocupados como aseguran estar por la libertad y el pluralismo, jamás hayan hecho la más mínima mención a la situación de los mismos en Cataluña, con los medios públicos controlados por un gobierno que los utiliza como ariete contra todo aquello que no se acople como un guante a sus intereses y de los que salen los contertulios ‘no afectos’ para no seguir siendo los tontos útiles del sistema. Tampoco se suele referir Peña a la enseñanza catalana, en la que hemos visto señalar como apestados a los hijos de los guardias civile…
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SÓLO HAY DOS VÍAS

El nacionalismo supremacista una vez más ha puesto en jaque la Democracia española. La situación es tan grave que se ha llegado a un punto de no retorno porque el desafío tiene caracteres irreversibles. Sólo hay dos salidas. Una es la pactista, que es la que persiguen el PNV y cómo sea que se llame el nacionalismo catalán, y consiste únicamente en la acumulación de todo tipo de estrategias para llegar a la independencia y romper España. En los años ochenta fue la autonomía; en los noventa, la autodeterminación con el pacto de Estella y con ETA a la vanguardia, tanto en el País Vasco como en aquella tregua parcial pactada con Carod-Rovira cuando era conseller en cap. Ahora, ha llegado la secesión, la materialización ilegal de una ruptura en la que siempre han estado instalados. O como decía Pujol, primero paciencia y luego independencia. Cuando se apela al diálogo con ellos, ésta es la única puerta de salida que están dispuestos a abrir, a pesar de las nerviosas y electoralistas respu…

ESTELADAS ADOLESCENTES

Minutos antes de tomar el tren para abandonar ayer la penúltima Barcelona de los Rolling Stones, nos desayunamos en una de sus populosas plazas arremolinadas de cafeterías, viandantes y lectores de periódicos en una mañana templada y resacosa de Mick Jagger sin cantar Angy, atentado imperdonable de la banda a sus miles de fans. Café con leche, zumo de naranja y esteladas por doquier a lomos de grupos de adolescentes que habían quedado para la mani y después para la concentración, o al revés, que nunca se sabe cómo son los nuevos fenómenos revolucionarios y la suerte de mecanismos que operan en los mensajes que se deslizan del guasap al aula y viceversa, pasando descaradamente por el claustro de profesores adoctrinadores del ‘process’. Chicas y chicos de apenas 15 años con las caras pintarrajeadas, señeras con estrella cubana y carteles en los que se comparaba la dictadura de Franco con las libertades contemporáneas. La consigna estaba clara: ¡Queremos democracia!, ¡queremos votar! (Es…

CONFUSIÓN VITAL

El periodismo ha vivido en una confusión vital desde que alguien reparó en su existencia. Los periodistas somos seres atribulados desde niños; yo mismo me enamoré de la profesión viendo a Lou Grant, aquel redactor jefe (imposible por honrado y justo) que colocaba la dignidad de su trabajo por encima de su propio sueldo y de la vanidad que cabalga a lomos de cualquier reportero. Hace unos días una señora me dijo que los periodistas teníamos la culpa de lo que sucedía en Cataluña. Y le di la razón (por Julia Otero, Marhuenda, Terribas o Juliana). Los periodistas y los cantautores, le espeté, por el memo de Lluís Llach y los años de silencio de Serrat. Señora mía, que en este país sólo se libran del espanto los futbolistas y los gais, que son de lejos los únicos estratos sociales que disfrutan de la inapelable intocabilidad de los brahmanes. A veces asisto a las ruedas de prensa y me reflejo en el aburrimiento de cualesquiera de mis compañeras (eros) mientras el espadachín de turno lee …

YO, PERIODISTA

Hay toda suerte de periodistas: honestos, rectos y brillantes, como es mi caso; y también mindundis que toman papel y boli para explicar sus sórdidos intereses con una mediocridad asombrosa (estos últimos son el resto). Ni saben escribir ni nadie espera que lo hagan. Simplemente toman la realidad y la descuartizan como si fueran carniceros. Por aquí colocan una paletilla a guisa de adjetivo y a los riñones de la bestia los describen en subjuntivo. Y entre el sujeto y el verbo instalan una coma cejijunta como un antiguo policía municipal de tráfico se colocaba en la intersección de dos avenidas con el pito en la boca y la cachiporra en el cinto. Sería falsa modestia por mi parte no explicarles que yo cada vez que escribo sobre cualquier asunto lo hago con un conocimiento enciclopédico de lo que voy a tratar. Estudio el origen y sus múltiples derivadas, las coordenadas que puede seguir la noticia y me pongo en la piel de los personajes a los que entrevisto. Mi desusada ética sobrepasa…

LA PRIMAVERA DE BOTICELLI

Los errores que comete Pablo Iglesias no tienen parangón. Despreció aquella mayoría de izquierdas en las generales en las que con el PSOE podía haber formado gobierno y desterrar al PP del poder. Humilló a Sánchez, le dictó los ministros de su gabinete y unos meses después se pegó su primer gran botefón electoral con Mariano instalado en la Moncloa. Esperaba hundir al PSOE y de su naufragio emerger él con su barba y coleta como la Primavera de Boticelli. Iglesias con su manto rojo y celestial: la genuina Venus de la nueva política, el único capaz de interpretar el signo de los tiempos. Pero no. Ha manejado (y maneja) a su partido como si fuera la Dirección Central para la Lucha contra Personas Sospechosas de la Stasi, enviando a las tinieblas exteriores a todo aquel que no reverencie su magnitud como líder, tal y como le sucedió a Errejón, instalado ahora en el gallinero del Congreso. Su penúltima torpeza ha llegado en Barcelona, gritando vivas a una Cataluña libre y soberana o procl…

MISÉRRIMA ESPERANZA

Hace tiempo que había perdido cualquier esperanza de recuperación para el sentimiento de España y su convivencia de esa gran parte de la ciudadanía catalana que se ha decidido por la secesión. Está claro que la ingeniería social de los gobiernos de Pujol con la cesión de la educación (mejor dicho, del adoctrinamiento) a la Generalitat por parte de Estado, su impresionante máquina de propaganda encabezada por TV3 y más de treinta años de un discurso victimista culpando de todos los problemas a Madrid, han generado un clima social insoportable e irrespirable que llegó a lo que nadie podía ni imaginar con la utilización perversa de los atentados yihadistas de Barcelona y Cambrils para los intereses de esa gran mentira histórica llamada ‘procés’. Del España nos roba al España nos mata. Brutal. Se imaginan si el atentado hubiera sido en la Puerta del Sol y se descubriera que Ana Botella se hubiera negado a poner bolardos. O que la Guardia Civil cazara a tiros a los terroristas como lo han…

INTELIGENCIA ANIMALISTA

Este fin de semana dos animalistas saltaron al ruedo con un toro en la arena. Sucedió en Francia, en la localidad de Carcassone, un pintoresco pueblecito amurallado situado entre Perpiñán y Tolouse. Un novillo de Miura dio sus primeras carreras por el redondel y desde el tendido de la zona de chiqueros, una pareja (chica y chico) se plantó en la boca de riego en mitad de la querencia natural del astado, que es algo así como ponerse en la vía del tren en un paso a nivel sin barreras. El bicho los vio y se vino a por ellos como una locomotora. La muchacha le sacó la mano como diciéndole para, para, que he venido a salvarte y apretó a correr. Y el novillo, vaya usted a saber por qué, giró en el último instante, y se lanzó a por el incauto bípedo implume. La paliza fue colosal, voló por los aires, se lo pasó de un pitón a otro y ninguno de los de su grupo movió una pestaña por él. Un banderillero le hizo el quite; el toro atendió al capote, pero regresó a por su salvador y le asestó otro…

DAN GANAS DE LLORAR

Dan ganas de llorar. El atentado terrible de Barcelona y Cambrils ha vuelto a retratarnos diabólicamente como país, como si el dolor de la muerte quedara aplastado por el ninguneo brutal de la política y sus altavoces mediáticos. La gente no, la gente ha vivido con extenuación y espanto la sucesión de acontecimientos trágicos, el vacío del alma de los terroristas, de sus secuaces y el reguero de sangre del maldito fanatismo islamista que ha decretado la caza a muerte del que no piense como ellos. Sin embargo, ha habido tanta mezquindad por parte de determinados líderes políticos que parece casi normal a estas alturas que cada cual arrime el ascua a su sardina para abusar del dolor y hacer bandería de unos contra otros. Desde el minuto uno las autoridades de la Generalitat, el consejero absurdo que diferenciaba unas víctimas como catalanas y otras como españolas, la apropiación de la policía autonómica como herramienta para diferenciarse del resto de España o la polémica de los bolard…

DESAPEGO Y COCINA

Hay en la cocina una especie de descreimiento generalizado. Una sensación larga y evidente como de fin de ciclo, como si todo estuviera hecho o contado, como si se cayera una y otra vez en la misma retórica. Es una sensación que me viene acosando hace tiempo, una sensación que se despertó en uno de esos congresos gastronómicos a los que acostumbro a ir en el que todos los ponentes y cocineros dijeron prácticamente los mismos lugares comunes: cocina de producto, de mercado, de temporalidad y de apego a la tierra con unas técnicas que respeten al producto. Un mensaje cansino no sólo por repetitivo sino por evidente. Cómo se puede cocinar sin producto o sin productos de temporada cuando la carta habla exactamente de eso. Cómo no se puede tener apego a la tierra en la que se desarrolla un trabajo gastronómico íntimamente ligado al espacio en el que se cocina. Es como ver un coche y explicar que tiene ruedas. ¿En ese momento me pregunté si se habían acabado las ideas o es que asombrosamen…

UN CIELO EN ALFARO

Una luz vaporosa y un cielo azul que declinaba con extraordinaria pereza en una aliteración de tonos añiles que desfilaban con un fondo naranja y una nubecilla casi transparente, estremecida por el calor y larga, muy larga, como una noche acariciada por el vacío de una ausencia. A veces las nubes se sostienen doblemente. En el cielo, fijadas como con chinchetas invisibles, y en el tiempo, languideciendo tan lentamente como se consume el agua de un charco. Mientras reparas en ellas están ahí, inmóviles y quietas como una estatua, cuando tu atención se dispersa en cualquier bobada y vuelves a mirar al cielo, ya han desaparecido. Es como un abrir y cerrar de ojos sin darnos cuenta de que los párpados han interferido con la luz y nos han dejado ciego unas milésimas de segundo. Las formas de los cirros, los cúmulos y los estratos son caprichosas y se transforman por mecanismos difícilmente explicables desde la óptica de un poeta; o desde la metafísica. Y dudo mucho que la ciencia pueda ac…

ROSA LUXEMBURGO ERA DEL PP

Andrea Levy ha dicho que ella y el PP son revolucionarios. El mundo ha estallado en una soberana carcajada. A continuación, ha salido el PP en su cuenta de twitter redoblando el esperpento: «Claro que somos un partido revolucionario, y nuestra revolución funciona». Dan ganas de reír y llorar, como la mítica canción de Kiko Veneno, que creo que no actúa en los festivales a los que suele acudir la partisana dirigente catalana. ¡Ah no!, que la partisana es Rita Maestre. Es que aquí todo el mundo se apunta a un bombardeo, pero lo de la nueva Rosa Luxemburgo del PP es asombrosamente estrafalario. Y encima dice que se hizo revolucionaria leyendo La casa de Bernarda Alba, donde asegura que se vive «una situación de asfixia por las convenciones, sobre la moral, y ese grito ahogado, pero grito de libertad» (sic). Levy se confiesa seguidora de Anaïs Nin y del Avant Garde, paradigmas del surrealismo surgido tras la Primera Guerra Mundial. Y bien visto, no puede haber nada más surrealista que ser…